Levantarse a las 9 de la mañana rodeado de "cuatro hombres" durante casi quince días nunca pensé que resultase gratificante. Así comenzaban los días en Baeza, en un estudio de grabación donde el tiempo se detenía para crear, para escribir, para tocar y para descubrir ya de paso algunos secretos de la vida. Nos sentimos durante muchos instantes muy cercanos a lo que debe ser la felicidad olvidándonos de todo, de todos, vivíamos en canciones. Todos los momentos tenían un acorde, un tono diferente envuelto con esa conexión que volvió a florecer entre nosotros. Testigo de esa experiencia fue una ciudad que llegamos a comprender y apreciar de un modo especial, con el cariño que se recuerdan los grandes veranos, los grandes amores y las mejores amantes. Descubrimos copa de vino en mano a una persona que nos enseño a ser pacientes, a valorar la música y el trabajo, entre otras muchas cosas, con charlas paternales y consejos vitales.
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Disección final.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Levantarse a las 9 de la mañana rodeado de "cuatro hombres" durante casi quince días nunca pensé que resultase gratificante. Así comenzaban los días en Baeza, en un estudio de grabación donde el tiempo se detenía para crear, para escribir, para tocar y para descubrir ya de paso algunos secretos de la vida. Nos sentimos durante muchos instantes muy cercanos a lo que debe ser la felicidad olvidándonos de todo, de todos, vivíamos en canciones. Todos los momentos tenían un acorde, un tono diferente envuelto con esa conexión que volvió a florecer entre nosotros. Testigo de esa experiencia fue una ciudad que llegamos a comprender y apreciar de un modo especial, con el cariño que se recuerdan los grandes veranos, los grandes amores y las mejores amantes. Descubrimos copa de vino en mano a una persona que nos enseño a ser pacientes, a valorar la música y el trabajo, entre otras muchas cosas, con charlas paternales y consejos vitales.
Cuando eran las diez de la noche y acabábamos la sesión de grabación, como idiotas repetíamos todo lo que había sucedido durante el día como si no lo hubiésemos vivido todo juntos, salíamos a fumar el ultimo cigarro viendo los olivos y admitiendo la suerte que tenemos y la sensación de lo crudo que seria volver a la rutina. Han pasado algunos meses con un verano que nos ha aletargado en medio y parece que todo se esfuma, pero no es así, diseccionarnos para dar lo mejor de cada uno hace que todo merezca la pena.
Publicado por Manu en 5:06 |

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