Seis meses. He conocido gente increíble con la que he compartido en este tiempo lo que ahora entiendo como una vida paralela a la realidad. Me he reído con ellos, me han cuidado, nos hemos vuelto locos y he llegado a perder la noción del tiempo. Los recuerdos se me acumulan y algunas mañanas desearía despertarme en corso Garibaldi 210. Seis meses donde he ahogado muchas penas y donde me he sentido en sintonía con una ciudad que bailaba a ritmo de jazz. Me he desenamorado y enamorado en seis meses quedando mi razón completamente eclipsada por la lucidez de mi corazón. He conocido ciudades que me han fascinado y he visto paisajes que me han hecho estremecer. Me he sentido libre viajando con pocos recursos y sin ninguna tecnología a mi alcance capaz de comunicarme con mi mundo real.
Hice cosas de las que no me sentí especialmente orgulloso pero que pasado el tiempo son recuerdos a los que les tengo muchísimo cariño. Después de seis meses en los que pienso que mi alma ha sufrido una metamorfosis gracias a la cual he conseguido estar a gusto conmigo mismo, no puedo dejar de recordar a la persona que mas he querido en este mundo y la que mas ilusión me hubiese hecho que viniese a verme, pero se que de algún modo u otro estaba en muchos momentos porque jamás sentí tanta melancolía concentrada. Después de seis meses desvirtuando el mundo a mi antojo haciéndolo tal y como yo quería que fuese he vuelto a mi realidad. Al llegar pensé que todo seguiría igual, que todo esto solo había sido un paréntesis en mi vida y que aquí las cosas seguían como las deje. Pero nada es igual porque yo he cambiado.
